Cuando las personas se interesan por los temores, incluso por los ajenos, la mente no puede evitar ponerse en alerta, pues la supervivencia depende de ello. Esta alerta nos hará revisar a fondo nuestra vida, en busca de posibles peligros. Todos recordaremos haber visto alguna película de miedo y no poder dormir luego, mirando una y otra vez a nuestro alrededor en busca de algún peligro, pues lo mismo ocurre cuando sentimos cualquier preocupación, ya sea nuestra o de otras personas. Este estado de alerta hace que nos fijemos más en los problemas, y les demos mayor importancia, a la vez que nos provoca ansiedad y todo el desgaste físico y psicológico que conlleva. Además, al tener el foco de atención puesto en el riesgo, todos los recursos se destinan a este, y se suspenderán algunas funciones normales de la vida. Una de esas funciones es la percepción de la Divinidad, la cual queda mermada por la falta de recursos para ella. Es decir, al tener toda la atención puesta en los posibles pro...
Existe una red que une a todas las personas entre sí. Sus hilos son finos y frágiles como los de una telaraña, por lo que es fácil que pasen desapercibidos. Incluso se rompen en muchas ocasiones, pero no es problema porque siempre hay gente para repararlos. Esta red nos une para que podamos realizar nuestra misión de vida los unos con los otros, pues entre todos nos complementamos. De esta manera, el amor fluye a través de sus hilos. La red es ante todo felicidad, porque es lo que sentimos cuando participamos en ella. También es humildad entre sus miembros, la cual elimina las emociones reprimidas de estos, es decir, acaba con las manías y los malos pensamientos. Es socializar usando la inteligencia para evitar toda negatividad, tanto en las conversaciones como en las acciones, y dedicarla a la ayuda emocional de los demás. Cuando las personas de la red despiertan y comienzan a realizar su misión con éxito, estas toman el control de sus vidas, antes controladas por cir...
Cuando aparece la preocupación, nuestra mente no dejará de trabajar en ella hasta que la preocupación haya quedado resuelta. Simplemente se trata de un mecanismo de defensa frente a los peligros que nos rodean. ¿Por qué? Porque no estaremos a salvo hasta que el peligro desaparezca, y esto lo sabe muy bien nuestra mente. Durante el tiempo que dure la resolución del problema la mente pondrá toda su atención en ello, pues la salvación es la mayor prioridad. Esto significa desviar todos los recursos hacia la solución de la amenaza, y prácticamente olvidarnos de lo demás. Las funciones que normalmente deberían ser habituales en la vida quedan suspendidas, porque todos los medios se destinan a salvarnos del problema. Si la amenaza se torna difícil de resolver, esta situación puede cronificarse, y producirnos un gran desgaste psicológico y físico. No hace falta decir que este es el panorama habitual de nuestra sociedad. Si analizamos el problema y buscamos su origen siempre l...